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:: VERSOS DEL PUPITRE.
"EL CONSEJO"
Ya estoy harto, ¡qué carajo! de este asunto tan añejo que muchos en son de relajo, cuestionen si soy pendejo. Por este tema tan canijo que traigo en el entrecejo, te lo digo a ti, mi hijo, pa´que lo entienda otro pendejo. Cuando me endilgan el "pendejo", ni sufro ni me acongojo, mucho menos me sonrojo, y tanto menos me acomplejo. Atiendan a mi mensaje quienes créanme pendejo, pues cuando surge el revoltijo, siempre ofrezco este consejo: Si quieren saciar su antojo de querer ver a un pendejo, resuelven el acertijo mirándose en el espejo. Carlos R. Erhard * * * El inspector General de Salubridad Pública visitaba el hospital, y el director del nosocomio lo invitó a recorrer las instalaciones. Pasaron frente a uno de los cuartos, y el inspector se quedó asombrado cuando vio que el paciente se entretenía ejecutando la placentera y solitaria actividad llamada onanismo. Asombrado, preguntó al anfitrión qué era darle importancia, contestó que debido a su grave problema de erotomanía, y con el propósito de liberarlo de sus urgencias libidinosas, la prescripción pertinente consistía en satisfacerse a sí mismo tres veces diarias como máximo. Sin atreverse a hacer ningún comentario, el inspector continuó con la visita guiada. Al pasar por otra de las habitaciones, pudo observar un espectáculo que lo dejó aún más asombrado que el anterior, ya que el paciente que se encontraba en la cama se estaba refocilando con una escultural enfermera del propio hospital. "¿Qué está pasando?" pregunta atónito el visitador. Tranquilamente, el médico contestó: "Este paciente tiene la misma enfermedad, ¡pero mejor Seguro de Gastos Médicos!". * * * Se dice que… La paloma… es el pájaro de la paz. La mujer… es la paz del pájaro. El casado… no tiene paz en el pájaro. continúa... |
CONTINUACIÓN... ![]()
La soltera… no conoce la paz
(y se supone que ni el pájaro). La viuda… no puede vivir en paz sin el pájaro. El viejo.. por último, deja al pájaro en paz. Y la vieja… por fin, vive en paz sin el pájaro.
MÁS VERSOS DEL PUPITRE
Un pendejo, no queriendo serlo para los demás, quiso engañarse a sí mismo, por que aceptarlo… ¡jamás! Sin embargo, el subconsciente, siendo un poco más parejo, no argumentó inconveniente para aceptar ser pendejo. Cuando el pendeje aludido abordó mil y una empresas, al fin descubrió que la vida es un cruel rompecabezas. Y la presunción del pasado, rutilante, contumaz, le confirmó el adjetivo de pendejo... ¡y algo más! Y le pasó lo que al sapo, que ser un buey anheló, por ser pendejo y pedante, al hincharse... ¡reventó! Antonio Salgado Herrera El que acepte ser pendejo,
y quiera, sin complejo, ser en el PUP admitido, por tan docta decisión, decidimos de corazón: "Compañero…¡bienvenido!". Mas si pretender, tú, lector, enterarte su su autor es joven, adulto o viejo, sin intención de ofender, tan sólo debes saber, ¡que también es un pendejo! |
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